LA REFORMA LABORAL CON LOS CONTRATOS PARA LA FORMACIÓN Y EL APRENDIZAJE A TRABAJADORES DE HASTA 30 AÑOS CONLLEVARÁ A SITUACIÓN MÁS PRECARIA PARA LOS JÓVENES

Lun 20 Febrero de 2012

Las medidas planteadas traerán consecuencias muy graves, la crisis económica y la alta tasa de paro no se resuelven con reformas laborales.

Los problemas del desempleo y la temporalidad hace tiempo que están arraigados en nuestro mercado laboral, aunque en los últimos años han adquirido especial virulencia. Y sin embargo no se han abordado soluciones que, desde un enfoque global que ha de partir de la necesidad de impulsar una competencia basada en la formación y en la inversión productiva, no en la precariedad del empleo, permitan desarrollar a las empresas ventajas competitivas al tiempo que no sólo no se pierda sino que se refuerce la cohesión social y la reducción de las desigualdades.

En lo que a la Formación Profesional y los tipos de contrato  respecta podemos destacar varios puntos de los contratos para la formación y el aprendizaje:

-Hasta que la tasa de desempleo en nuestro país se sitúe por debajo del 15 % podrán empezar a realizarse contratos para la formación y el aprendizaje con trabajadores de hasta  30 años, una vez agotado el tiempo máximo se permite que el mismo trabajador vuelva a ser contratado con el mismo contrato, para realizar otra actividad distinta ya sea en la misma o diferente empresa. Esto hace la situación más precaria para los jóvenes, las empresas van a utilizar este contrato en perjuicio de otros. Se va a producir un encadenamiento de contratos formativos.

-Si las Acciones de Formación están financiadas por las Administraciones Públicas el empresario puede sustituir al trabajador en formación por un desempleado perceptor de prestaciones, abonando las cuotas de Seguridad Social y la diferencia entre la prestación y la retribución que le corresponda. Esto supone una transferencia de prestaciones públicas para beneficiarse la empresa.

Estas novedades van todas encaminadas a utilizar la formación como un medio de beneficiar al empresario, y no así tanto al trabajador, que puede prolongar su situación con este tipo de contratación hasta los 33 años si comienza a los 30, que es el tope que se establece. Y por tanto, se suben 5 años el límite que estaba establecido con anterioridad, en los 25 años. Así, una medida que en principio podría valorarse como positiva no añade ventajas sobre la anterior, y posibilita ampliar el tiempo al que puede acogerse la empresa, con este tipo de contratación, y así abaratar los gastos que le supone el trabajador, que en realidad es lo que persigue claramente esta Reforma en todas las medidas que establece.

Esta fórmula de contratación debería por tanto, en opinión de UGT, instaurarse y fomentarse pero en otros rangos de edad. Entendemos que este concepto de “formación a lo largo de la vida” debería ser un eje transversal sobre el que sostener la competitividad a través del fortalecimiento de las competencias de los Recursos Humanos, es decir  de los trabajadores a lo largo de toda su vida laboral y no solo en determinadas etapas. Y donde de forma continuada, puede tener acceso a un reciclaje y actualización permanente de sus conocimientos. Por tanto sostener la cualificación del trabajador a través de este tipo de contratación, o pretender que tan solo tenga derecho a formase 20 horas al año, entendemos que limita bastante este concepto de aprendizaje permanente.
 

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