La UE reconocerá la formación no académica de los trabajadores para facilitar el acceso al empleo.

Mar 27 Noviembre de 2012

En esta época de creciente desempleo en muchos países comunitarios, particularmente en España, la Unión Europea se propone dar respaldo formal a al aprendizaje que no lo es, es decir, al informal, o lo que es lo mismo a los cursos, talleres y experiencias profesionales que muy raramente tienen reconocimiento oficial.

 El objetivo es mejorar las posibilidades de empleo de quienes puedan acreditar una formación al margen de los títulos académicos. Para ello, los 27 países miembros deberán contar en 2018 con un sistema común de certificación de esos conocimientos, según acordaron ayer los ministros de Educación en Bruselas. El aval obtenido en un Estado se extenderá al resto.

 Los Estados deberán a partir de ahora,  crear procesos para reconocer tanto la llamada educación no formal (por ejemplo, la que imparte una empresa a sus trabajadores, los cursos que organizan los sindicatos o cualquier otra organización civil, siempre que exista presencia de un profesor) como la informal (lenguas aprendidas, acciones de voluntariado y otras experiencias que no requieren la participación de un profesor).

Y es que los datos demuestran la necesidad de impulsar los estos procesos, ya que nos encontramos con que un 10,8% de españoles entre 25 y 64 años tienen este tipo de aprendizaje.  En Europa la cifra es del 9%. En España, este tipo de aprendizaje tiene mayor presencia en las mujeres, un 11,6% y en los hombres un 10%, al igual que ocurre en la mayoría de países. Por lo general, suelen ser los adultos con mayor nivel académico quienes más participan en esa formación no reglada. También los parados, para mejorar sus posibilidades de reinserción. El récord en esta clasificación lo tiene Dinamarca, donde casi uno de cada tres trabajadores seguía algún tipo de formación en el mes en que se realizó la encuesta. Los peores resultados corresponden a Bulgaria (1,2%).

Hasta ahora, solo cuatro países (Francia, Holanda, Finlandia y Luxemburgo) cuentan con sistemas nacionales de homologación de aprendizaje. Cuando el resto de países lo desarrollen, tanto los trabajadores ocupados, como desempleados podrán someter su conocimiento y experiencia a ese proceso. Se tendrá especial atención a los grupos más desfavorecidos

Además la Comisión Europa apuesta por la implicación en el proceso a las patronales, los sindicatos y cámaras de comercio, entre otros colectivos.

Esto viene a reforzar, sin duda alguna, la propuesta de buena práctica e innovadora que emana del proyecto de Euroempleo que desde la Secretaría de Empleo y Formación de UGT Andalucía se está llevando a cabo,  y que viene a complementar nuestro actual Sistema de Acreditación de la Experiencia laboral, de establecer un procedimiento personalizado para acreditar competencias básicas y escolares como MEDIDA DE SEGUNDA OPORTUNIDAD para estos colectivos con especiales dificultades de inserción en el mercado laboral y con grave riesgo de exclusión social.

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