Desde UGT se advierte que mientras no cambie la política económica del Gobierno, la situación seguirá sin mejorar.

Lun 02 Diciembre de 2013

UGT advierte que pese a los mensajes propagandísticos del Gobierno y los lobbys empresariales ni se ve la luz al final del túnel, ni se atisba la recuperación, más bien vamos hacia un estancamiento productivo, caracterizado por altas de tasas de paro y crecientes niveles de desigualdad y pobreza. Aunque se modera algo el ritmo de caída anual del PIB, el panorama de nuestra economía sigue siendo desolador: consumo e inversión siguen bajo mínimos, cae la actividad en todos los sectores, se sigue destruyendo empleo a un ritmo muy elevado del 3,2% (desde la entrada en vigor de la reforma laboral del Gobierno del PP se han perdido 1,6 millones de puestos de trabajo) y la devaluación salarial sigue siendo intensa, mientras los márgenes empresariales siguen creciendo. Con más recortes será imposible salir de la crisis, hay que cambiar de estrategia económica e impulsar la actividad y el empleo porque si no lo peor está por venir. UGT propone 10 líneas de actuación, que pasan por revertir las medidas laborales y económicas que están hundiendo a nuestro país y, a nivel europeo, es necesario poner en marcha un plan de estímulo al crecimiento.

Lejos de la propaganda del gobierno y estamentos afines (lobbys empresariales y grandes corporaciones esencialmente, precisamente quienes están ganando con la crisis) ni se ve la luz del túnel ni se atisba la recuperación. Las estadísticas, en el mejor de los casos, muestran cifras menos negativas que en fases anteriores, pero tan solo como efecto de que el desmoronamiento productivo y del empleo ha sido tan intenso ya que apenas si queda algo que reducir o contraer.

Pero si no se impulsa la actividad y se mejoran las redes de protección social, lo peor está por venir. Porque en la medida en que las situaciones de dificultad de las personas no se solucionen, se enquistarán y agravarán irremediablemente, y ello además alimentará la crisis. En la actualidad no hay empleo ni perspectivas de lograrlo, los salarios caen drásticamente, las prestaciones sociales están en retroceso y los servicios públicos en proceso de desmantelamiento. Y todo ello es en gran medida consecuencia no de la crisis, sino de las políticas aplicadas desde 2010, y en especial desde 2012, por el Gobierno, y que se enmarcan en la estrategia de la troika.

La estrategia de profunda devaluación salarial que se está aplicando está siendo un fracaso, puesto que no se están logrando ganancias competitivas por esta vía y sin embargo está provocando una depresión del consumo privado que impide la reactivación de la actividad. Y además, está suponiendo un fortísimo e injusto trasvase de rentas de manos de los trabajadores a los empresarios.

Por su parte, la sangría de empleos está siendo dramática. Desde la entrada en vigor de la reforma laboral del Gobierno del PP se han perdido 1,6 millones de puestos de trabajo.

Pese a estas evidencias, el Eurogrupo y el Gobierno del PP siguen insistiendo en esta vía. Ahora se anuncia una posible “segunda ronda” de la reforma laboral, cuyos efectos serán una mayor facilidad para despedir, más precariedad laboral y un mayor debilitamiento de la negociación colectiva.

Lo cierto es que hasta que las personas empiecen a mejorar su situación no se podrá hablar de recuperación, y con las políticas actuales esto no se producirá. Son políticas contrarias a la reanimación de la actividad, a la mejora de la competitividad y al bienestar de los ciudadanos. Por todo ello hay que cambiarlas sin demora.

La recuperación pasa por reactivar la demanda interna, y en concreto el consumo de los hogares, y fortalecer los mecanismos de sustitución de rentas de las personas castigadas por la crisis. Para ello, desde UGT proponemos actuar tanto en el ámbito interno como en el europeo, con reformas de calado que abarcan los principales sistemas y con un plan de reactivación urgente que implique al conjunto de la Unión Europea.

 

 

En concreto, UGT considera imprescindibles estas 10 líneas de actuación:

1. La reversión de las medidas laborales y económicas que están hundiendo los salarios, precarizando el empleo y desmontando nuestro sistema de relaciones laborales, construido sobre amplios consensos durante décadas (especialmente, la reforma laboral y de negociación colectiva de 2012).

2. Potenciar y reformar de forma urgente las políticas activas de empleo, gravemente mermadas desde 2010 y manifiestamente ineficaces.

3. El fortalecimiento coyuntural de los sistemas básicos de protección social (prestaciones por desempleo, dependencia) y la promoción de un derecho subjetivo a la percepción de una renta mínima, como medio de sostener los ingresos de quienes se ven excluidos involuntariamente del mercado laboral y para corregir las graves desigualdades y el empobrecimiento creciente de las personas.

4. Reforzar el carácter público y de acceso universal y gratuito de la sanidad, como sistema básico de igualdad de oportunidades y justicia social, base del desarrollo de cualquier país avanzado.

5. La retirada de la reforma de las pensiones que ha acometido en solitario el Gobierno del PP, que institucionaliza la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas para siempre.

6. Un reforma del sistema fiscal que logre elevar la recaudación sobre bases sólidas y duraderas y aumente los niveles de equidad y progresividad globales.

7. Una reforma del sistema financiero para hacer llegar el crédito a las pymes y a las personas en todos los territorios, que pasa por crear una banca pública que integre al actual ICO y a las entidades financieras nacionalizadas.

8. Una reforma del sistema energético, para abaratar el coste de este bien esencial para las familias y las empresas y garantizar a largo plazo un suministro más eficiente económica y socialmente.

9. Elevar progresivamente las dotaciones presupuestarias en las materias que inciden más directamente sobre las capacidades productivas de largo plazo de nuestra economía y sobre el cambio de modelo productivo: educación (previa retirada de la LOMCE), formación e I+D+i.

10. Y a nivel europeo, acometer un plan de estímulo al crecimiento como el que recientemente ha propuesto la Confederación Europea de Sindicatos (CES) bajo el título de "Un nuevo camino para Europa”, y que supone, entre otras cosas, invertir adicionalmente el 2% del PIB de la UE con carácter anual y durante diez años, lo que unido al resto de medidas planteadas en el plan, podría generar hasta 11 millones de nuevos empleos a tiempo completo.

 

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