Es necesario un Plan de Recuperación Laboral que potencie el empleo, la formación y la protección por desempleo

Jue 05 Junio de 2014

Tras los datos del paro conocidos este martes, UGT advierte de que continúa el descenso de la población activa por el efecto desánimo, se extiende la precariedad - el 92% del total de contratos de mayo son de carácter temporal y un tercio de ellos a tiempo parcial-, y las medidas del Gobierno –como la tarifa plana de 100 euros- no van a tener efecto en el medio plazo. En este sentido, subraya que es necesario que el Ejecutivo abra un proceso de diálogo para lograr un Plan de Recuperación Laboral que potencie el empleo –especialmente de los colectivos con mayores dificultades-, la formación y se extienda y garantice la protección por desempleo a todas las personas desempleadas.

 UGT valora los datos del paro publicados este martes, que muestran un mantenimiento de la tendencia que registra menos personas desempleadas en los Servicios Públicos de Empleo. Asimismo, UGT aprecia que el empleo neto, medido a través de la afiliación a la Seguridad Social, siga en aumento. Unos datos que son acordes con el inicio de la temporada estival y que reflejan el impulso de las actividades terciarias en estos meses de verano.

Sin embargo, la consolidación de la creación de empleo no es un hecho. Los datos de Contabilidad Nacional del pasado 29 de mayo, revelaron que el empleo equivalente a tiempo completo, entre el primer trimestre de 2013 y el primero de 2014, descendió a un ritmo del 0,3%, lo que implica una reducción neta de aproximadamente 55.000 puestos de trabajo a tiempo completo en un año.

También la EPA señalaba para el primer trimestre del año la aún difícil situación del mercado laboral: en el primer trimestre de 2014 cerca de seis millones de parados (5,93 millones), que elevan la tasa de desempleo hasta rozar el 26% de la población activa; cifras muy similares a las de final de 2013, con un mantenimiento del volumen de parados, y que no muestran un cambio de tendencia.

Y las perspectivas no son muy favorables, las recientes previsiones de la Comisión Europea auguran que la tasa de paro no bajará del 24% en los dos próximos años, a pesar de que el Gobierno pronostica que será casi un punto inferior.

Las medidas de política del Gobierno no parece que vayan a tener efecto en el medio plazo. Y tampoco la "tarifa plana" de 100 euros en la cotización a la Seguridad Social para la contratación indefinida ha dado resultado en su primer mes de evaluación (cae la contratación indefinida entre abril y mayo un 5,4%).

Además, no hay que perder de vista dos circunstancias que embarran los resultados positivos de hoy. La primera, la extensión de la precariedad en el empleo, por la temporalidad y por la contratación a tiempo parcial. La segunda, la transición de la actividad hacia la inactividad de parte de la población activa en desempleo.

En los seis años que dura la crisis, el empleo a jornada completa ha caído un 21,8%, mientras que el de jornada parcial ha crecido un 13,6% (datos de la EPA). De hecho, se aprecia que el empleo a tiempo parcial está creciendo sobre todo durante la etapa de austeridad y reforma laboral que los gobiernos han llevado a cabo desde 2010. El rasgo principal de este empleo a tiempo parcial es su grado de involuntariedad. En nuestro país se trata de una opción no deseada, a diferencia de lo que ocurre en buena parte de nuestros socios europeos, donde el empleo a jornada parcial es una opción voluntaria del trabajador que le permite compatibilizarlo con otras tareas personales o familiares.

En definitiva, esta extensión del empleo precario, vía tiempo parcial, está teniendo una incidencia estadística positiva "en las listas del paro", contabilizando un menor número de personas. Sin embargo, trabajan bajo condiciones laborales de escasa calidad, reflejándose este hecho en las rentas de las familias y en los indicadores de desigualdad y pobreza del país.

Por otro lado, UGT recuerda que la reducción del número de parados continua guardando relación con el reciente descenso de la población activa mostrado en la EPA por el efecto desánimo. El descenso en el número de activos (por desánimo, búsqueda de oportunidades en el extranjero, o retorno a los estudios), se traslada hacia un aumento de la inactividad, de forma que los activos desempleados "desaparecen de las listas del paro", mejorando las estadísticas. La última EPA publicada sobre datos del primer trimestre de 2014, señala que hay 187.000 personas activas menos que al fin de 2013 y, concretamente, 530.000 personas están en situación de inactividad porque creen que no van a encontrar un trabajo. El resultado es un adelgazamiento del volumen de desempleados.

En estos momentos es prioritario para UGT que se antepongan las políticas de empleo a las políticas económicas. Las actuaciones deben transcurrir por tres caminos:

En el marco de las políticas activas de empleo, es necesario poner en marcha medidas de creación de empleo a través de un Plan de Recuperación Laboral, con recursos adicionales para la contratación, especialmente de los colectivos con mayores dificultades de acceso al empleo (parados de larga duración, trabajadores sin formación,...). Para ello, hay que incrementar los recursos de la partida presupuestaria destinada al fomento de la inserción y estabilidad laboral, que entre 2010 y 2014 ha caído un 48% (mientras el número de desempleados crecía un 15%).

El efecto desánimo, junto a la reducción de la tasa de cobertura mes tras mes, suponen una combinación nociva a medio y largo plazo para el bienestar del país. Junto a las medidas de choque, resulta imprescindible reforzar las prestaciones por desempleo, aumentando el grado de protección, tanto a nivel contributivo como asistencial.

La persistencia de elevados niveles de paro, junto al continuado uso y abuso de la contratación temporal y a tiempo parcial involuntaria, y unido a la devaluación de los salarios, están conduciendo a la economía y la sociedad hacia un modelo de desarrollo vulnerable que impide la recuperación de todas las variables económicas. La mejora de la calidad en el empleo y de las rentas del trabajo, en este contexto, es fundamental en la rehabilitación de la demanda interna y de la economía en su conjunto.

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