Un Plan Estratégico para la Industria que consolide un crecimiento económico sólido y estable

Mie 24 Agosto de 2016

La crisis ha puesto en evidencia el papel del sector industrial. En España, la debilidad del tejido productivo ha impedido a la industria afrontar la crisis en condiciones adecuadas, produciendo efectos devastadores en el desarrollo de las empresas y del empleo. UGT considera imprescindible un Plan Estratégico para la Industria, con el compromiso conjunto de los sectores público y privado, que se sitúe como eje principal del cambio de modelo productivo y fije así un patrón de crecimiento sólido y estable. Un plan basado en mayor inversión en tecnología e innovación, en una política energética más eficiente o en una política industrial más sólida, entre otras cuestiones.

 Desde antes de la crisis, UGT ha defendido la necesidad de un cambio de modelo productivo que permitiera un patrón de crecimiento más sólido y estable. Necesitamos un proyecto definido, con vocación de permanencia en el tiempo, pero con facilidades de adaptación, que permita cambiar las débiles bases productivas y adecuar las infraestructuras físicas y técnicas.

El fortalecimiento del sector industrial requiere un verdadero Plan Estratégico para la Industria, que tiene que contemplar actuaciones horizontales en materias de política industrial, pero también políticas que garanticen el correcto desenvolvimiento de las industrias, que incluye actuaciones administrativas, en materia de infraestructuras, política energética, suministros y servicios a empresas industriales, formación profesional, fiscalidad, financiación y empleo. En definitiva, una política integral dirigida a modificar nuestro modelo de crecimiento, que debe contar con el compromiso conjunto de los sectores público y privado.

Para UGT, este plan tiene que tener como contenidos una política industrial a largo plazo, con planes y objetivos adecuados a cada momento; una consideración integral de los sistemas productivos y de servicios, que permita el diseño de un modelo de crecimiento con una base industrial sólida; una política incentivadora de la inversión, con apoyo a la innovación, la investigación y desarrollo, que debe conjugarse con una política de formación y cualificación, invirtiendo en la capacitación profesional de los trabajadores; y una política energética más eficiente, con un mix energético que facilite mayor independencia y mayor seguridad en el suministro.

Además, hay que recuperar la inversión pública en infraestructuras; incrementar del tamaño de las empresas y la internacionalización, a través de las exportaciones; favorecer la financiación de proyectos de futuro; alcanzar el objetivo de al menos un 3% del PIB de la UE en Investigación y Desarrollo (I+D); y movilizar el potencial de las zonas rurales como motor de desarrollo e innovación para alcanzar la cohesión social, territorial y económica en Europa, entre otros elementos.

 

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